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Los trofeos que se entregan a los ganadores de la Ophiusa representan una sabina tumbada y
curvada por el viento. La razón del porqué hemos escogido este pequeño árbol no sólo es debido a que es el más característico de la isla sino a la importancia que ha tenido a lo largo de la historia de Formentera

 

 

Cuando llegaron los primeros pobladores, la vida en la isla no era fácil, porque al ser tan pequeña no disponían de los recursos y materiales que, por ejemplo, no eran difíciles de conseguir en Eivissa o la Península. Así, y gracias a que la madera de la sabina es dura, imputrescible e inatacable por los insectos a causa de su resina, fue la materia prima más utilizada por los habitantes de Formentera para fabricar infinidad de objetos.


 

 

Además de las vigas, muebles y marcos de puertas y ventanas de las casas payesas, con la madera de sabina se construían las herramientas más diversas para los trabajos agrícolas, ganaderos o de pesca, actividad esta donde su madera tuvo un papel fundamental, ya que se utilizaba para hacer las casetes de varador (casitas de varadero) y las guías por donde subían las barcas hasta estos pequeños refugios (actualmente todavía se pueden ver en muchos puntos de la costa) o se aprovechaba la curvatura que a causa del viento tenían los troncos para fabricar las rodas y otras partes de los laud.


 

 

Y es por ello, por lo que ha significado –y significa- este pequeño árbol para Formentera, que la Ophiusa
no solo le rinde un pequeño homenaje a través de sus trofeos sino que los diversos grupos en que se divide la clasificación de la regata llevan el nombre de las sabinas de diferentes lugares de la isla.

Así, y como no podía ser de otra manera, si los primeros de cada grupo ganan la Savina de una parte de la isla, el primero de la clasificación General ha de ganar la Savina de Plata d’Ophiusa, o lo que es lo mismo, la Savina de Plata de Formentera



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